Bellas no durmientes.
Estamos escocidos del tiempo, de los abrazos. Tardamos tanto en reaccionar que se nos desatan los lazos. Ya no bebemos de fuentes que manan de ombligos, y, hoy en día, llamamos a los conocidos "amigos". Las rimas, los nombres, el perdón que va en sobres; las manías, los ratos, y el cantar de los patos; las orillas, los horizontes y los senos de los montes; las caricias, los olvidos y en primavera los pío píos. Las ganas, el placer, el olvido y el nacer; las parejas, los tríos, los llenos y los vacíos; Caronte, Platón, Aristóteles y Sabina; El humo, el olor y las bragas de mi vecina. La sonrisa, la babilla, el babero y la papilla; Los hombres, las mujeres; el sexo y sus placeres; el amor, la pasión, el coito en un sillón. Los cristales, la marmita, Tarzán y Conchita. Los te quiero, los te odio, el rencor tras el bodorrio. Los adioses de ateo y la llama que ya no veo. La rima, el papel, el arte de verte nacer. Mujeres y poesía, si esto guiase al mundo nadie se suicidaría.
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